Hay Varias cosas que quisiera escribir en este abandonado blog, principalmente dos, y posiblemente aproveche la misma entrada para escribir sobre las dos o tal vez no, todo depende de como me llegue la inspiración.
La primera de las cosas que quiero escribir es que, como supongo, nos ha pasado a todos, los que usamos de vez en cuando una computadora, a través de las redes sociales encontré o mejor dicho me encontró un muy buen amigo de la adolescencia, un amigo con el que posiblemente hable la ultima vez en 1990.
Me dio mucho, mucho gusto saber de el y saber que esta bien, que es una persona de bien y un buen padre de familia, pero me dio mas gusto aun, por que lo ultimo que supe de el antes de perderle la pista completamente no fueron cosas buenas, afortunadamente nada de aquello que me platicaron era cierto, después de eso lo busque un par de veces sin éxito, y ahora el me encontró con relativa facilidad y me llamo a la oficina; debo decir que cuando me pasaron la llamada y ,me dieron el nombre de quien me llamaba no sabia quien era pero finalmente me callo el 20 y conteste, hablamos casi 40 minutos y en los días siguientes volvimos ha hablar por teléfono varias veces, tanto que mi hija me hacia burla. Pero es que en realidad creo que ninguna llamada telefónica alcanza para platicar lo que has hecho y dejado de hacer en 20 años, Sin embargo lo básico es que después de tanto tiempo, la amistad sigue ahí e impresionantemente los intereses y los gustos nuevos, tanto como los que compartíamos hace 20 años siguen siendo muy parecidos y aunque fue un tiempo relativamente corto el que convivimos me parece que esos años son el principio del resto de tu vida, son los años que te marcan y en muchas ocasiones definen el camino que vas a seguir.
Aquellos años no fueron faciles en varios sentidos, y sin embargo fueron buenos años, sencillos, con la despreocupacíon propia de la edad, pero con el hambre de comerte la vida a puños. Junto con Humberto, realice mis primeros trabajos en refrigeración ( que era lo que estudiábamos) y me gane mis primeros pesos, empecé a fumar, arreglamos el motor desvielado de un Vocho, agarre las primeras jarras de mi vida y amanecí en el Boulevard de Veracruz platicando, nos comimos un tlacuache que cazamos en un campamento, en su casa me dieron asilo cuando deje la casa de mi padre antes de cumplir 18 años, acampamos muchas veces y me acompañó en el duelo cuando murío mi abuela, exploramos una cueva, nadamos en el mar y en varios ríos, construimos una balsa y quedamos a deber dinero en un antro, dinero que regresamos a pagar, en fin pasamos muy buenos momentos.
Siempre he dicho que a mis amigos los puedo contar con los dedos de una mano y me sobran dedos, esas personas que hoy considero mis amigos los conocí en los 20 años siguientes a esto que hoy les platico y hasta hace unos días creía que aquella amistad de juventud se había quedado allá, perdida en el tiempo, hoy me da mucho gusto decir que esa amistad sigue en pie con la promesa de vernos pronto y volver a acampar ahora junto con nuestros hijos.